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Rocketman VS Bohemian Rhapsody: Dos estilos opuestos

Escrito por el 3 junio, 2019

‘Me llamo Elton Hercules John y soy alcohólico. Y adicto a la cocaína. Y también al sexo y a los medicamentos’ Así empieza ‘Rocketman’ el biopic/musical homenaje a Elton John que en este, su primer fin de semana, alcanzó el tercer puesto en películas más vistas solo por detrás de Godzilla 2 y el remake que Guy Ritchie ha hecho de la animada Aladdin. Seguramente ver a la joven Millie Bobby Brown, la estrella infantil más importante del momento gracias a su papel protagonista en la serie ‘Stranger Things’, haya hecho que la gente prefiera ver al manido monstruo japonés más que al monstruo que destrozó con su presencia y música los escenarios de medio mundo.

Elton John (Taron Egerton) interpretando la mítica ‘Your Song’ en el salón de su casa

Y es que esos 25 millones de dólares recaudados en USA por la cinta dirigida por Dexter Fletcher sobre el gran showman del rock de los 70 (Elton John) no ha llegado a los 50 millones que recaudó la otra cinta musical sobre el otro gran showman del rock de los 70 (Freddie Mercury) dirigida por… sí, también Dexter Fletcher. Y hasta aquí, el único parecido entre ambas películas (bueno, y que algunos personajes de la época salen en ambas, como el manager John Reid, que llevó a ambos). Y es que Fletcher, prácticamente novato en la dirección de cine, tuvo que encargarse de la película sobre Queen debido al despido por sus escándalos del director que llevaba más de la mitad de la película, Bryan Singer. Paradójicamente, a Fletcher le habían ofrecido dirigir la película antes que a Singer, pero la rechazó por ser demasiado blanda… lo mismo que pasó con el primer actor que iba a hacer de Mercury, el excéntrico Sacha Baron Cohen, que abandonó el proyecto por la misma razón.

Y esa es, precisamente, la mayor diferencia entre ambas películas, lo blando de una y lo crudo de la otra (siempre dentro de un aura mágica que no abandona el metraje en ningún momento). Por eso hemos elegido esa frase para iniciar este artículo. Bohemian Rhapsody fue un producto de entretenimiento y marketing perfectamente calculado y bien realizado, como todo lo que han hecho con el legado de Queen Brian May y Roger Taylor, guitarrista y baterista de respectivamente, desde la muerte de Mercury. Y es que desde el impresionante concierto tributo al cantante fallecido por SIDA en 1991 que ambos organizaron al año siguiente de su muerte con los más grandes artistas del rock (entre los que estaba, por cierto, Elton John, gran amigo de Mercury) cosa que ningún otro homenaje ha conseguido nunca, May y Taylor se han embarcado en distintos proyectos en memoria de Queen que, pudiendo gustar más o menos a los fans más acérrimos, han sido siempre de una calidad impecable y, sobre todo, para acercar la música de Queen a todos aquellos que no la conocían, lo cual es de agradecer.

Precisamente ese era el objetivo de Bohemian Rhapsody. Un biopic estandar, amable, con muy buena música y efectos para recrear momentos épicos de la banda, pero sin apenas adentrarse en los vicios de su líder (y mucho menos de sus compañeros, que son pintados como santos) y con más inexactitudes de las debidas para buscar un tono dramático que la propia historia real de Queen ya tenía. Un producto que sirvió para que aquellos que no conocían bien la impresionante obra musical de la banda, se acercaran a ella para descubrirla (objetivo conseguido, Queen fue la banda mas escuchada en Spotify durante meses y la venta de sus discos se disparó) y para que los fans pudiéramos disfrutar de una cinta entretenida, con sus mejores canciones y con enormes interpretaciones. El resultado final: película con más Oscars de la gala de 2019 (4, uno para el actor principal Rami Malek, y los otros tres técnicos, de sonido y montaje), y la más taquillera del año 2018.

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Elton John y Taron Egerton

Pero Rocketman no tiene nada que ver con eso. Y su protagonista, Taron Egerton, que bien podría llevarse igual de merecidamente el Oscar a mejor actor por su interpretación de Elton John (como actor y como cantante, pues borda las canciones a la altura del propio Elton), lo sabe, y por eso dijo que se conformaba con tener la mitad de taquilla que Boh Rhap, pues eso no es lo que más le importa. Y se nota en que la película ha sido catalogada no apta para menores no acompañados. Porque esta película no trata sobre la trayectoria de la estrella del rock sin más. Trata sobre sus fantasmas, sus traumas infantiles, su declive personal y caída en las drogas para aguantar el ritmo de su imparable éxito y sus confusiones de identidad sexual y sentimental… pero todo explicado a través de sus propias canciones, sus melodías sacadas al momento en el piano a partir de las maravillosas letras de Bernie Taupin (su otra mitad, artífice del 50% del éxito que cosechó, e interpretado por Jamie Bell, famoso por ser Billy Elliot hace ya unos años) y de unas puestas en escena y vestuarios que encerraban tras de sí una vida llena de sombras. No olvidemos, por cierto, que la cinta está producida por el propio Elton John, que ha supervisado cómo se contaba su propia vida dando carta blanca para bucear en todas sus intimidades.

Elton (Taron Egerton) con su manager y pareja John Reid (Richard Madden)

No es un biopic. Es un musical. Un verdadero musical, con todos sus protagonistas participando y cantando, que cuenta la historia muy personal de un ser humano único, y que es precisamente el autor de esas propias canciones. Y es que la vida artística de Elton John ha dado para muchísimo: autor de grandes canciones de rock and roll, de algunas de las más bellas baladas de la música popular, showman como pocos ha habido, escritor de musicales, de bandas sonoras… pocas cosas hay que no haya hecho uno de los mejores artistas que ha dado el siglo XX.

Bernie Taupin (Jamie Bell) y Elton John (Egerton) a su llegada al Trobadour de L.A.

Y por eso, merece la pena ver la película que le homenajea. A pesar de que quizás se sobrepase tratándole como a otro santo cuyos excesos y malos comportamientos se debieron a no recibir abrazos cuando era pequeño (ha recibido algunas críticas también por ello), se trata de una propuesta mágica que quizás no recaude lo mismo que Bohemian Rhapsody, que quizás no haga subir tanto las ventas de discos de Elton John (aunque todos deberían pararse a escucharlo), a la que quizás le falte un guión más elaborado y algo de calidad en sus coreografías para ser un musical a la altura de los mejores del cine, pero que, sin duda, es mejor película, es mucho más arriesgada, más directa, y más mágica.

¡No dejes de verla!


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